PLEXOBRAQUIAL.ORG

Todas las Noticias

Noticias

Esta pagina pretende mostrar las noticias de estudios, trabajos e investigaciones que se estan realizando en relacion a la posible aplicacion de estos con el Plexo Braquial

Una nueva tecnología con células madre promueve la recuperación de lesiones en la médula espinal (1).

HOUSTON -- (27 abril, 2006) -- Investigadores del Colegio Baylor de Medicina en Houston han identificado una nueva forma de usar un avance en la tecnología de células madre para promover la recuperación de la médula espinal en ratas después de una lesión, de acuerdo a resultados publicados en el ultimo ejemplar del Jornal de Biología.
El estudio revela que las ratas se recuperan de lesiones en la médula espinal después de un transplante de células madre del sistema nervioso central. Estas células llamadas astrositos fueron generadas de células madre.
En el estudio animal, mas del 60 por ciento de la fibras de los nervios sensoriales en donde se había dañado la médula espinal se regeneraron, y mas de las dos terceras partes de estas fibras nerviosas crecieron por toda la región de la lesión después del transplante.
"Este estudio hace avances importantes para ambas tecnologías de células madre y la identificación de los tipos correctos de células para reparar el sistema nervioso adulto", dijo el Dr. Stephen Davies, Catedrático Agregado en Neurocirugía en el CBM. El Dr. Davies es el investigador principal del estudio.
El transplante de células madre no completamente formadas llamadas astrositos, las cuales fueron generadas en tejidos de cultivo de células que son como las células madre, dio mejores resultados para reparar la médula espinal que si se hubieran transplantado solo las células madre. Estas células que actúan como las células madre son llamadas células precursoras gliales restringidas.
El Dr. Davies dijo que los resultados de este tratamiento desafía las ideas actuales de cómo usar células madre para promover la recuperación de tejidos.
Los equipos de investigadores en el CBM y en el Centro Medico de la Universidad de Rochester tomaron células precursoras gliales en estado embrionico y, en el laboratorio, las indujeron a diferenciar entre un tipo especifico de astrositos embrionicos que apoyan enormemente el crecimiento de la fibra nerviosa. Los científicos implantaron estas células en cortes de la médula espinal de ratas adultas y midieron el crecimiento de las fibras nerviosas. Luego compararon la curación y la recuperación de estas ratas con ratas con lesiones en la misma región que recibieron ya sea células precursoras gliales no diferenciadas o ningún tratamiento.
Los transplantes de estos astrositos precursores derivados promovieron el rápido crecimiento del 40 por ciento de las fibras nerviosas sensoriales a través de las incisiones y también suprimieron la formación de cicatrices en los tejidos.
"Podemos tratar estas células precursoras en culturas con señales que sabemos son importantes en el desarrollo de las células gliales y empujamos estas células que son como las células madre dentro de conductos que producen un tipo especial de astrositos que apoyan la regeneración del sistema nervioso" dijo el Dr. Davies.
Las neuronas en el cerebro que normalmente se degeneran si sus fibras nerviosas son aisladas en la médula espinal, son rescatadas cuando estas fibras interactúan con los astrositos transplantados a las lesiones en la misma.
Cuando los investigadores trataron de usar células precursoras, estas no fueron efectivas.
También, las ratas que recibieron transplantes de astrositos se recuperaron y fueron capaces de caminar normalmente en un período de dos semanas. Las otras ratas que recibieron células precursoras no diferenciadas no se recuperaron en absoluto y continuaron teniendo dificultades para caminar durante cuatro semanas después de la cirugía.
El Dr. Davies dice que se necesitan múltiples investigaciones más antes de que esta nueva tecnología pueda ser usada en seres humanos.
El estudio fue llevado a cabo con fondos proporcionados por el Programa de Investigación para Lesiones de la Columna Vertebral del estado de Nueva York y los Institutos Nacionales de Salud Publica.

REGENERACIÓN Y NEUROIMPLANTES, NUEVOS RETOS EN LA LESION MEDULAR (2).

TONI GONZÁLEZ. Barcelona.
Las estrategias terapéuticas enfocadas a lograr la recuperación de la funcionalidad y la regeneración nerviosa en lesión medular han entrado en una nueva fase. Expertos reunidos por el Instituto Guttmann, de Barcelona, han expuesto sus puntos de vista sobre las posibilidades de conseguir resultados eficaces. La investigación básica ya ha mostrado evidencia en modelos de rata y mediante algunos neuroestimuladores.
"La capacidad de regeneración axonal y de mejorar la función motora y sensitiva que se pierde después de la lesión medular y la implantación de neuroprótesis son los dos objetivos principales que se plantean en el plano clínico", ha explicado Joan Vidal, cirujano del Instituto Guttmann, de Barcelona. La pérdida de control de esfínteres, de la capacidad miccional y de la función motora de una extremidad son ámbitos tradicionales en los que se han investigado sistemas para recuperar al paciente. "La posibilidad de respiración diafragmática en lesiones altas es otra vertiente de la clínica en la que se han encontrado soluciones", ha señalado el especialista en una reunión organizada por el Instituto Guttmann. Hasta ahora, se ha conocido la capacidad del regeneración en el sistema nervioso periférico; sin embargo, la regeneración del sistema nervioso central requiere trabajar con más insistencia.
La incidencia de lesión medular traumática en España es de veinte nuevos casos por millón de habitantes, a lo que habría que unir las de origen médico, que aumentarían un 30 por ciento las cifras estimadas. Los casos traumáticos son de 1.800 anuales, de los que más del 50 por ciento proceden de accidentes de tráfico. La mayoría afectan a los varones, lográndose la recuperación de la movilidad en menos del uno por ciento de los casos tratados.
Por otro lado, Almudena Ramón-Cueto, directora del Grupo de Regeneración Neural del Instituto de Biomedicina del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de Valencia, y ponente en la jornada, ha dicho que tiene previsto comenzar la segunda fase de la investigación experimental con primates. Por el momento, los últimos resultados en ratas reflejan que es posible la regeneración del sistema nervioso central en modelos mamíferos adultos. Mediante la glía envolvente del bulbo olfatorio, el centro valenciano ha realizado la reparación de lesiones medulares completas en ratas adultas en región torácica. "Se ha logrado una recuperación del movimiento voluntario de las patas traseras. En definitiva, es una recuperación funcional e histológica que hasta el momento no se ha descrito en los modelos utilizados con lesión medular completa", ha añadido la investigadora del CSIC.
En la segunda fase de la investigación, se trata de experimentar en primates y en ratas. El principal obstáculo se deriva no de la biología de las células, sino de la complejidad del sistema nervioso y los mecanismos de regeneración. También se incluirá el trasplante de células en médulas lesionadas con antigüedad, además de las lesiones recientes. El proyecto, a falta de lograr la financiación pendiente, contará con la colaboración de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid.
La microelectrónica será más precisa, específica y asequible
Los dispositivos miniaturizados con capacidad de adquirir y procesar información serán cada vez más específicos desde el punto de vista funcional en lesionados medulares, según Jordi Aguiló, vice-director del Centro Nacional de Microelectrónica del CSIC, en Barcelona. Los microsistemas tienen como retos la miniaturización y la posibilidad de fabricarse a costes asequibles para la práctica clínica, así como la integración de prestaciones de bajo consumo de energía y compatibilidad de materiales", ha señalado el experto, que ha participado en la reunión del Instituto Guttmann.
La cirugía progresará gracias a los microsistemas basados en la microelectrónica. De esta forma, el diagnóstico, las técnicas de biología molecular relacionadas con la secuenciación y la duplicación de ADN y la posibilidad de administrar fármacos en dosis muy precisas son los ámbitos más destacados de desarrollo. Además, en monitorización se observarán innovaciones con la finalidad de analizar con mayor facilidad parámetros convencionales, lo que permitirá el control del paciente en el domicilio.
Respecto a los sistemas implantables, los desarrollos vendrán de la mano de los llamados registros de señal con los que se conocerá mejor la estimulación de mecanismos fisiológicos vivos. El CSIC de Barcelona trabaja junto con el Instituto Guttman en el diseño de un sistema para la neuroestimulación de raíces sacras para control de micción, defecación y erección. También investigan en el diseño de sistemas para restauración de la función visual o auditiva a través de la estimulación nerviosa.

Investigadores de la Universidad de Michigan y de la Johns Hopkins (3).

ÁNGELES LÓPEZ (Elmundo.es)
MADRID.- Investigadores de la Universidad de Michigan y de la Johns Hopkins (ambas en Estados Unidos) han logrado regenerar las terminaciones nerviosas de la médula espinal tras una grave lesión. El mecanismo empleado es la inyección de una proteína en la zona dañada. De momento, la terapia sólo se ha probado en ratas que han evolucionado favorablemente.
Entre los motoristas, las lesiones del plexo braquial (las que afectan al brazo y hombro) son frecuentes. La moto cae y el brazo del conductor recibe un golpe brusco. En ocasiones se produce una rotura de los nervios que van desde la médula hasta los dedos. El tratamiento de estas heridas es difícil y en muchos casos el paciente tiene un grave deterioro de la movilidad de su brazo y mano, algo que le impide llevar una vida normal.
El principal problema es que el sistema nervioso central (el formado por el cerebro y la médula espinal) está rodeado de moléculas específicas que impiden la regeneración de los nervios que tienen su origen en él. Es lo contrario de lo que ocurre en el sistema periférico (el que inerva las vísceras y las extremidades), ya que la vaina de mielina que rodea a esas fibras nerviosas permite que esas terminaciones sí se puedan recuperar después de una lesión.
"Las moléculas cercanas a la médula espinal (inhibidores de la regeneración del axón o ARI, en inglés) de la zona dañada ofrecen específicas instrucciones para que no se regenere", explica el director del estudio, Ronald Schaar, que también es profesor de farmacología y neurociencia en el Instituto de Ciencias Básicas Biomédicas de la Universidad Johns Hopkins.
Según explican estos expertos, es un mecanismo de protección. "El cerebro y la médula espinal están repletas de fibras nerviosas, por esto probablemente han desarrollado controles cuidadosos que les dicen a las células que dejen de hacer nuevas conexiones", comenta Shaar. Se trata de no hacer conexiones inapropiadas. "En cambio, si tú te amputas un dedo, puede volver a unirse quirúrgicamente y nuevas fibras nerviosas crecerán de tal forma que puedas volver a utilizarlo", comenta este experto.
El incoveniente es cuando se producen lesiones en el cerebro o en nervios procedentes de la médula. ¿De qué manera se podría entonces restaurar la función y movilidad de la zona?
Recientemente se han desarrollado algunas técnicas quirúrgicas que mediante implantes de nervios procedentes de otras zonas del cuerpo inervadas por más de un nervio utilizan un injerto para colocarlo en la zona dañada y poder así funcionar a modo de puente entre el sistema nervioso central y el periférico. Sin embargo, la mejora de la funcionalidad es limitada.
- Bloquear la acción de las moléculas
Ante esta situación, los investigadores de este estudio, publicado en 'Proceedings of the National Academy of Sciences', han hecho un experimento en ratas para intentar mejorar su movilidad tras una lesión en el plexo braquial. Primero les provocaron una herida similar a la que se suele producir tras un accidente de tráfico en los motoristas. El golpe les provocó una rotura de sus nervios sin los cuales perdieron sensibilidad y tono muscular.
Posteriormente les injertaron un nervio de la extremidad trasera para conectar la médula con la zona dañada. Pero estos científicos dieron un paso más: añadieron sialidasa en la zona implantada. La sialidasa una de las tres enzimas ARI (un tipo de proteínas) que bloquean o destruyen la acción de esas moléculas que impiden la regeneración.
A las cuatro semanas, las ratas tratadas con sialidasa mostraron el doble de fibras nerviosas que los animales tratados con suero salino (sustancia inactiva). Además los investigadores observaron que las nuevas fibras estaban fabricadas por células nerviosas de la médula espinal.
"Los resultados establecen que la sialidasa mejora el crecimiento del axón en un modelo animal 'in vivo'. Todavía no se ha determinado si la sialidasa, sola o en combinación con otros bloqueadores ARI, mejorarán la regeneración nerviosa en otros modelos de daño nervioso", concluyen.
Aunque reconocen que "el mecanismo por el que la sialidasa mejora el crecimiento del axón 'in vivo' todavía no se ha establecido", argumentan que una explicación podría ser que la sialidasa destruya los receptores del axón para esas moléculas que inhiben el crecimiento. De esta forma, la fibra no recibiría la orden de frenar su regeneración y el nervio sería restaurado.

No obstante, estos científicos insisten en que se precisan más estudios para evaluar el mecanismo por el que esto se produce y para determinar cuál es la vía nerviosa más importante para esta terapia, ya que existen varios tipos de receptores y de moléculas y habría que localizar los más importantes para tratar la zona lesionada.

PLASTICIDAD NEURAL Y REPARACION DE TRAUMA MEDULAR (4).

Sociedad Española de NeuroCiencia
Instituto Cajal, CSIC, Madrid
Las lesiones severas del sistema nervioso central (SNC) representan en Europa una de las principales causas de incapacidad prolongada. Los axones lesionados en el sistema nervioso periférico (SNP) de los mamíferos son capaces de formar brotes, elongarse y conectar con sus dianas, mientras que en el SNC los axones lesionados no regeneran. La falta de regeneración tiene como resultado déficits funcionales importantes, frecuentemente permanentes. Las consecuencias socio-sanitarias, en términos económicos y sufrimiento humano, son considerables. Los problemas de la regeneración axonal en el SNC lesionado son conocidos desde los trabajos pioneros de Ramón y Cajal. No son problemas de los axones mismos, que forman abundantes brotes tras una lesión y que son capaces de elongarse largas distancias a través de transplantes de nervio periférico. Mas bien estan relacionados con la muerte neuronal secundaria y con la formación en la zona de lesión de un microambiente inhibitorio de la regeneración axonal. Sólo un número relativamente pequeño de neuronas muere inmediatamente como consecuencia directa del trauma. Esta muerte primaria, aguda, debida al efecto directo del trauma, ocurre durante las primeras horas postlesión. Sin embargo, la muerte neuronal no termina inmediatamente después de la lesión, ni se restringe al sitio de lesión primario, extiendiendose en el tiempo y en el espacio. Este fenómeno, denominado muerte neuronal secundaria es responsable de la muerte de muchas más neuronas que la lesión primaria. La zona de tejido que se verá afectada por la muerte neuronal secundaria, recibe el nombre de zona de penumbra y se caracteriza como un área de actividad eléctrica y funcional deprimida.

Diversos componentes celulares y moleculares contribuyen a generar un ambiente hostil al crecimiento axonal en la zona lesionada , incluyendo oligodendrocitos y mielina central. Sin embargo el obstáculo principal al crecimiento son las células y moléculas en la llamada cicatriz glial, formada principalmente por astrocitos y microglia reactivos, fibroblastos y matriz extracelular. La intensa reacción glial está acompañada de infiltración leucocitaria y liberación de citoquinas pro-inflamatorias, radicales libres de oxígeno y nitrógeno, metabolitos del ácido araquidónico, aminoácidos excitatorios, ácido quinolínico, proteasas y otras citotoxinas. Estas moléculas actuan sinergisticamente, produciendo una cascada neurodegenerativa responsable de la muerte neuronal secundaria, contrarestada por la liberación, en la zona de penumbra de factores neuroprotectores, anti-inflamatorios, antioxidantes, neurotróficos y neuritogénicos. En esta zona dinámica, donde coexisten factores favorecedores e inhibidores tanto de la muerte como de la supervivencia neuronales, de la degeneración y la regeneración axonales, la intervención modulando y/o modificando del balance de dichos factores constituye la estrategia básica para favorecer la reparación funcional del SNC. Proponemos reducir la reactividad glial asociada a trauma medular por contusión, potenciando así la regeneración axonal mediante la combinación de tratamiento farmacológico y transplantes de glía envolvente.

Ensayaremos fármacos de tres grupos, comenzando con el esteroide metilprednisolona. Este inhibe la infiltración leucocitaria, reduce los niveles de peroxidación y el edema y frena los procesos que conducen a muerte neuronal secundaria, facilitando la reparación. El compuesto FK506 (tacrolimus) pertenece al segundo grupo de fármacos, inmunosupresores capaces de acelerar la regeneración de nervios lesionados. En el SNC, el FK506 aumenta la formación de brotes axonales y la expresión de GAP-43, favoreciendo la recuperación de animales con sección medular. Los fármacos de un tercer grupo son antagonistas de los receptores de glutamato, tipo NMDA. El aumento postlesión en la concentración de aminoácidos excitatorios hasta niveles excitotóxicos, contribuye a la muerte neuronal secundaria observada. Entre los antagonistas de NMDA se encuentran la dizocilpina o compuesto MK801, el cerestat, la galiciclina y la memantina. Respecto a la terapia celular, los transplantes de glía envolvente (GE) de bulbo olfatorio en lesiones de la médula espinal reducen la reactividad de los astrocitos y producen factores neurotróficos y neuritogénicos que preservan tejido medular y permiten la extensión de axones regenerativos a través de la zona de lesión.

Persona de Contacto:
Manuel Nieto Sampedro,
Instituto Cajal, CSIC.
Avda. Doctor Arce, 37, Madrid 28002.
Tf: (+34) 91 585 47 20.
FAX: (+34) 91 585 47 54.
e-mail: mns@cajal.csic.es

Miembros del Equipo Investigador
En el Instituto Cajal (Madrid):
Ernesto Doncel Pérez
Sara Caballero Chacón
Vilma Muñetón Gómez
Jesús Díaz Tobarra
En el Hospital Nacional de Parapléjicos (Toledo)*
Julian S. Taylor
Jorge E. Collazos Castro

*Recientemente ha sido creada la Unidad de Neurología Experimental del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo como unidad asociada con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas

Inicio | Consideraciones legales | Politica de privacidad | Contacta | ©2007 Plexobraquial.org - España